¿Ante una situación de estas características que debemos saber?

Dada la importancia en nuestra sociedad y lo que conlleva un acto de estas características es de suma importancia conocer qué es un abuso sexual infantil, las conductas que pueden constituir un abuso sexual, los posibles indicadores que nos pueden informar de la existencia de dicha situación, pero sobre todo cómo podemos prevenirlos y actuar en consecuencia.

¿Qué es un abuso sexual infantil? (E, González, 2014)

Desde la Organización Mundial de la salud – OMS- se define el abuso sexual infantil como la implicación de un menor en un acto sexual, el cual no comprende, y no está preparado por su desarrollo. Lo que le impide otorgar su consentimiento para realizar de forma consciente y libremente dicho acto.

En España, desde el año 2013, se elevó la edad de consentimiento sexual de los 13 a los 16 años. Lo que implicaría que la realización de un acto sexual con un menor de 16 años podría ser considerado como un delito de abuso sexual.

Además tenemos que tener en cuenta que el abuso sexual infantil no sólo puede ser cometido por persona adultas sino también por un menor de 18 años, es decir, cuando este es significativamente mayor o cuando está en una posición de poder o control sobre otro menor.

¿ Conductas que pueden constituir un abuso sexual? (FALLER, 2003)

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¿Qué indicadores nos pueden servir de ayuda para poder detectar un abuso sexual infantil?

Partimos de la idea de que cualquier indicador por sí sólo no justifica una causa directa de un abuso sexual infantil siempre y cuando no sea evidente, pero sí nos pueden esclarecer y ayudar, permitiéndonos actuar y prevenir un situación de estas características.

Indicadores físicos: son difíciles de detectar, debido a que el abusador evitará siempre la fuerza física para lograr su cometido. Intentando generar un vínculo de confianza con el menor para tratar de convencerle y manipularle a su antojo.

Indicadores sexuales, hay que tenerlos en cuenta, cuando los conocimientos sexuales, los juegos de carácter sexual, las conductas provocativas o seductoras o la masturbación no son apropiados a la edad del menor.

Indicadores afectivos- conductuales, es importante que estos indicadores sean interpretados en función de la edad y nivel evolutivo del menor. Como por el ejemplo: el retraimiento social, alteraciones en el rendimiento escolar, fuga del hogar, hostilidad y agresividad, sentimientos de desesperanza y tristeza, trastornos de la conducta alimentaria, consumo de drogas, etc.

Siendo el más específico “la revelación del abuso por parte del niño/a o adolescente”

– En general, cuando un menor comunica una experiencia de estas características es probable que este diciendo la verdad. Aunque tendremos que se cautos ante dicha información por la importancia que ello requiere-

¿Cómo tenemos que actuar si un menor nos revela un abuso sexual?

 En primer lugar escucharemos con calma aquello que nos quiere decir sin precipitarnos.

Prestando atención a todo lo que nos esté contando, respetando los silencios, evitando palabras o preguntas que puedan hacerle sentir incómodo.

Afirmando que le crees y que confías en él.

Siempre procuraremos normalizar la situación, haciéndole ver que es normal que tenga miedo y sobre todo, que no es culpable del abuso.

No se nos puede olvidar que dicho proceso se llevará a cabo siempre en un entorno donde el menor se sienta cómodo y tranquilo.

En segundo lugar trataremos de averiguar si ésta fuera del alcance del abusador y le comunicaremos al menor que le buscaremos la ayuda necesaria para que no vuelva a suceder.

Como último paso notificaremos la situación a la familia, servicios sociales, policía, etc.

 Debido a que notificar no significa denunciar al posible abusador, cuya tarea corresponde al fiscal o representante legal del menor, sino informar sobre el supuesto caso de riesgo o abuso sexual infantil. “(E, González, 2014)

-De todos nosotros depende poder prevenir una situación de estas características-