Te gustaría conocer ¿Cuáles son los síntomas del duelo patológico?, ¿Los distintos indicadores que aumentan que un duelo normal se convierta en duelo patológico?, ¿Cuándo finaliza un duelo? y ¿Cómo es el duelo en la infancia y la adolescencia?. Te lo cuento aquí y ahora.

¿Qué es un duelo patológico?

Se puede hablar de duelo patológico, cuando las reacciones fisiológicas, emocionales, cognitivas y comportamentales son muy intensas y/o frecuentes, se mantienen en el tiempo (cronifican) o hay ausencia de sintomatología y, a su vez, éstas generan un deterioro global significativo (social, familiar, laboral, personal) en la vida de una persona.

¿Cuáles son los síntomas del duelo patológico?

Es importante que tengas en cuenta, que tanto los síntomas del duelo patológico como los de un duelo normal, en muchos casos no se presentan con límites claros, por lo tanto, conocerlos te ayudará a saber si una persona puede estar pasando por un duelo patológico y así, poder actuar en consecuencia.

  • No puede hablar del fallecido sin experimentar un dolor intenso y reciente, pasado un año o más del fallecimiento.
  • Situaciones sin importancia desencadenan reacciones emocionales desproporcionadas.
  • No puede desprenderse de las posesiones personales del/la fallecido/a.
  • Experimenta síntomas físicos similares a los sufridos por el/la fallecido/a.
  • Cambios radicales en el estilo de vida, tras el fallecimiento del ser querido.
  • Deseo intenso a imitar al muerto (despersonalización).
  • Aparición de impulsos destructivos, hacia uno/a mismo/o y/o los/as demás.
  • Fobia respecto a la enfermedad o la muerte específica que padeció el/la fallecido/a.
  • Aislamiento social.
  • Sentimientos de culpa.
  • Deseos de morir y reunirse con el/la fallecido/a.
  • Dificultad para recordar positivamente al fallecido.
  • Sentir que la vida ya carece de sentido.
  • Sentimientos de confusión sobre la propia identidad y rol en la vida.
  • Intentos de suicidio.
  • Pesadillas, flashbacks y recuerdos intrusivos recurrentes relacionados con el/la fallecido/a.
  • Cambios bruscos de peso y aspecto físico.
  • Desesperanza.
  • La pena y la tristeza no se expresa en absoluto, ni siquiera pasados los primeros días o aparece con la misma intensidad durante un largo período de tiempo, semanas o incluso meses.
  • Búsqueda del/la fallecido/a por todas partes y a casi a todas horas.
  • Delirios.
  • Alucinaciones.
  • Consumo de sustancias o actividades adictivas.
  • Alteraciones físicas (dolores musculares, estreñimiento, cefaleas, etc)
  • Incredulidad respecto al fallecimiento y pensar que todo es un mal sueño.
  • Reacciones emocionales intensas y frecuentes prolongadas en el tiempo (rabia, frustración, odio, ansiedad).
  • Sentimientos de venganza continúa.
  • Historia de depresión marcada por la culpa persistente y baja autoestima tras el fallecimiento del ser querido.
  • Negación o dificultad para aceptar la pérdida del ser querido.

¿Qué aumenta el riesgo de que un duelo normal se convierta en un duelo patológico?

(Worden, J, 2013):

Es importante que tengas en cuenta que cada persona sufre y afronta de distinta forma el proceso de duelo.

En algunos casos el duelo comienza nada más recibir la noticia del fallecimiento, en otros casos se niega y se evita aceptar la muerte días, semana o meses posteriores, otros/as enmascaran la sintomatología pensando que ésta no es producto de la pérdida, en otros casos no se reacciona emocionalmente en el momento del fallecimiento y se reacciona semanas o meses posteriores…

Factores de riesgo:

  • Si los síntomas se prologan en el tiempo y no se actúa ante ellos.
  • Si las estrategias empleadas no le permiten a la persona adaptarse a la nueva realidad.
  • Aislamiento, negación, distanciamiento o evitación.
  • Actuar como si no hubiera pasado nada.
  • La edad del doliente (mayor riesgo en infancia y vejez).
  • Las circunstancias que rodean a la perdida y cómo ha fallecido la persona.
  • Un historial de trastornos psicológicos graves.
  • Una situación de vulnerabilidad social.
  • En función del tipo de relación que se mantenía con el fallecido/a (cuanto más dependiente o conflictiva fuera la relación, más probabilidades tiene una persona de padecer un duelo complicado).
  • Las presiones por parte de la red de apoyo de una rápida recuperación también harán más difícil el manejo del duelo. Artículo escrito por quepiensaunpsicologo.com
  • La educación previa recibida sobre la muerte.
  • La ley del silencio: “si no hablamos de ello, no nos acordaremos de la persona fallecida”.
  • Consejos no apropiados a la situación que se encuentra la persona.
  • Esperar que el tiempo lo cure todo.
  • Los estilos de apego inseguros.
  • Cuando hay un ocultismo sobre causas del fallecimiento o cualquier cosa que tenga ver con el proceso.
  • La ausencia de una red social de apoyo.
  • Cuando una persona no se permite sentir las emociones y los sentimientos por el rol o posición antes sus familiares o amigos/as.

 El Duelo en la Infancia y Adolescencia

Cuando te encuentres ante una pérdida y en ella esté presente un niño/a o adolescente, tendrás que tener en cuenta que la elaboración del duelo en la infancia y en la adolescencia es diferente al de los adultos y dependerá:

  • Del desarrollo cognitivo, emocional, individual, relacional, social y cultural de la niña/o o adolescente.
  • De la relación afectiva con el/la fallecido/a.
  • De las reacciones de los familiares de referencia.
  • De los cambios que se produzcan en su entorno más próximo.
  • De las características del fallecimiento.

Los/as niños/as en duelo no reaccionan como los adultos, tienden a expresar su tristeza más con el cuerpo y el comportamiento que con las palabras, y se manifiestan principalmente en el hogar y en el colegio.

 Comportamientos que te pueden ayudar a detectar un duelo patológico en la Infancia y Adolescencia

Hasta los 6 años

  • Incapacidad para realizar o hacer aquello que hacía antes de forma autónoma.
  • Llantos frecuentes y con una alta intensidad sin causas aparentes.
  • Miedos incapacitantes, terror ante cosas cotidianas que antes no existían.
  • Insomnio prolongado o pesadillas recurrentes.
  • No quieren comer.
  • No quieren jugar.
  • No tienen la misma energía.

 A Partir de los 6 años

Durante las semanas posteriores al fallecimiento del ser querido, puede ser que los/as niños/as:

  • No expresen su dolor o tristeza.
  • Crean que el/la fallecido/a aún sigue vivo/a.
  • Reaccionen con ira y la expresan a través de juegos desordenados, pesadillas, irritabilidad, protestas o comportamientos violentos hacía otros miembros de la familia.
  • Piensan que son las/los culpables de lo sucedido.

*Es importante que tengas en cuenta, que las/los niñas/os expresarán aquello que sienten a través de juegos o ac­tividades en vez de con palabras o conductas específicas.

Dicho esto:

¿Qué comportamientos te pueden alertar de que la/lo niña/o está en un duelo patológico?

  • Aislamiento familiar (quieren estar solos en todo momento).
  • Ausencia de comunicación verbal.
  • Aislamiento social (no quiere juntarse con los demás porque considera que no le van a entender).
  • Incapacidad para expresar las emociones asociadas a la pérdida.
  • Excesiva responsabilidad o colaboración tras el fallecimiento.
  • Tenden­cia exagerada a cuidar a otras personas.
  • Ansiedad y nerviosismo frecuente en sus actividades cotidianas.
  • Miedos irracionales.
  • Ira y agresividad constante.
  • Agresiones a sus iguales y objetos.
  • Apatía, desgana y pérdida de interés por aquello que les rodea.
  • Bajada drástica del rendimiento escolar, mantenido en el tiem­po.
  • Somatizaciones persistentes que no tienen una explicación médica: dolores de cabeza, de tripa, vómitos, dolores musculares…

* Recuerda que todo dependerá del desarrollo del niño/a, de la forma de actuar de los miembros más cercanos y de las características del fallecimiento.

Adolescencia

¿Qué comportamientos te pueden alertar de que un adolescente está en un duelo patológico?

  • Irritabilidad extrema o cambios de humor constantes.
  • Agresividad extrema o impulsividad que no puede controlar.
  • No comparten con sus familiares y/o amigas/os sus emociones o sentimientos derivados de la pérdida, por considerar que no necesitan a los demás, o por no querer mostrarse vulnerables ante ellos.
  • Aislamiento social extremo (de repente dejan de quedar con sus amigas/os y no inician ningún tipo de relación nueva).
  • Muestran ira hacia quienes le dieron la noticia o hacia el personal sanitario.
  • Pensamientos negativos recurrentes sobre el/la fallecido/a.
  • Conductas de riesgo porque la vida ha dejado de tener un sentido para ella/él.
  • Ideaciones suicida.
  • Síntomas depresivos.
  • Culpa excesiva e irracional mantenida en el tiempo.
  • Entusiasmo o alegría inadecuada.
  • Consumo de sustancias y/o aumento de las que ya consumía.
  • Incapacidad para retornar o hacer sus rutinas habituales o actividades que hacía antes.
  • Bajada significativa del rendimiento académico.
  • No quiere tocar los objetos personales del/la fallecido/a y, prefiere dejarlo todo como si la persona fuera a volver.
  • Quejas somáticas relacionadas con la enfermedad de la persona fa­llecida.
  • Teme que, si tras la pérdida de un ser querido expresan su dolor, se interprete como un signo de debilidad, lo que les lleva a bloquear sus sentimientos, impidiendo un proceso de duelo normal..

¿Cuándo finaliza el duelo?

 Aunque exista un período de tiempo claro establecido, normalmente oscila entre los seis meses y los dos años (Bowlby, 1980). Muchos autores consideran que la resolución del duelo no es que todo vuelva a ser como antes, sino que la persona aprender a vivir con la ausencia del/la fallecido/a, dejando de estar anclado/a en el pasado y siendo capaz de recordarlo/la sin sentir dolor o sufrimiento.

Ejemplo  Artículo escrito por quepiensaunpsicologo.com

Según Sanchez, J.M  (2015) Freud escribió en una carta a un amigo cuyo hijo había fallecido:

“Hallamos un lugar para lo que perdemos. Aunque sabemos que después de la pérdida la fase aguda del duelo se calmará, también sabemos que seguiremos inconsolables y que nunca habrá nada que la sustituya. Sea lo que sea lo que llene el vacío, y aunque lo llene por completo, siempre será otra cosa.”

Lecturas obligatorias

Payás, A. (2011). Las tareas del duelo. Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional.

Worden,J. (2013). El tratamiento del duelo. Asesoramiento psicológico y terapia.

Barreto,P y Soler, C (2008). Muerte y duelo.

El duelo Normal y Duelo patológico. Echeburúa, E y Corral, P 

El duelo complicado  Chacón J.I, Blanca, M y  González, J 

Sánchez, J.M  (2015). Eficacia de un protocolo de intervención psicológica en procesos de duelo patológico. TESIS

Yi, P, (2015). Duelo. Factores de Riesgo de duelo complicado en cuidados paliativos

Guía sobre el duelo en la infancia y la adolescencia. Colegio de Médicos de Bizkaia.

Gabaldón, S (2006).El duelo en el niño

Guillén, E, Gordillo, M. J, Gordillo, M. D, Ruiz, I ;Gordillo, T (2013) Crecer con la pérdida: el duelo en la infancia y adolescencia

Aquí pongo punto y final a esta guía clínica sobre la diferencia entre duelo normal y duelo complicado.

Espero que te haya servido de ayuda.

Si me he dejado algo o tienes alguna duda…no dudes en escribirme.

Gracias por haber llegado hasta el final y te animo a seguir leyendo otros artículos relacionado con la psicología clínica o si no otras secciones de este blog de psicología.

¡Nos vemos pronto!

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.