A nosotras, las emociones, cada día nos confundís con aquello que no es una emoción.

Es difícil y lo entendemos, continuamente os enfrentáis a diferentes situaciones donde es complicado identificar con exactitud lo que estáis sintiendo en cada momento.

Antes de nada, me gustaría pediros disculpas. Sé que algunas veces os ayudamos pero otras veces no tanto, sobre todo cuando perduramos en el tiempo, pero ya sabéis que no solo depende de nosotras, sino también de cómo actuéis en cada situación.

Aclarado esto, aunque seamos muchas y cada una de nosotras tengamos una función muy diferente y determinada, no podéis confundiros de esa manera.

Por lo tanto, os voy a echar una mano para que sepáis diferenciarnos de:

  • El afecto, él posee tono o valencia, es decir, puede ser positivo o negativo y además tiene intensidad alta o baja.

Es un proceso de interacción entre un mínimo de dos personas. Estaría relacionado con vuestra elección o preferencia ante una persona o situación, siempre desde un punto de vista subjetivo.

Como por ejemplo: el deseo, la admiración, el desprecio, el amor, el odio…

  • El humor, anda que confundirnos con éste… En él están implicadas vuestras creencias sobre la probabilidad de experimentar afecto positivo o negativo, pero siempre enfocado o dirigido al futuro. Como por ejemplo: la satisfacción, gratitud, esperanza…

Por cierto, puede durar varios días, y nosotras solemos durar mucho menos.

  • El sentimiento, el cual representa la experiencia subjetiva que podéis tener de una emoción. Es decir, forma parte de nosotras, las emociones.

Podríamos decir que es la evaluación que realizáis cuando tenéis que enfrentaros a una situación.

Por lo general, suele tener una larga duración y se usa para designar las experiencias subjetivas producto o fruto de las emociones.

Como por ejemplo: me siento triste por algo o por alguien… Otro ejemplo uno de los síntomas de la depresión es la tristeza porque esa persona ha perdido algo o a alguien.

  • El estado de ánimo, nunca me lo hubiera imaginado…

Es la experiencia afectiva de fondo cuya causa es desconocida. Soléis diferenciarla por tener o no un tono positivo o negativo, por su intensidad y por su duración.

Se podría definir como el estado psicológico que refleja las vivencias o experiencias afectivas y emocionales que estáis teniendo.

Se diferencia de las emociones por que el estado de ánimo es más duradero y menos específico ante una situación concreta.

Vuestro estado de ánimo sufre oscilaciones a lo largo del tiempo. Cuando sucede dentro de unos límites normales se denomina eutimia, pero si es baja se le llama depresión, si es alta se la considera hipomanía o manía. A la combinación de ambas fases lo llamáis trastorno bipolar.

Para concluir, una emoción es un proceso desencadenado por la valoración cognitiva de una situación, que produce una alteración en la activación del organismo.

Además, cuando se hace referencia a las emociones tenéis que distinguir por un lado el proceso o estado emocional (cambio puntual que tiene lugar en un momento determinado) y por otro lado, el rasgo o tendencia emocional (forma habitual de responder emocionalmente ante diferentes situaciones).

Las emociones tenemos las siguientes funciones:

  • La función adaptativa, nos encargamos de preparar al organismo para que ejecute una conducta en función de las condiciones de la situación sean cuales sean.
  • La función social, permitimos que las personas que os rodean puedan predecir vuestras comportamiento, es decir, saber que os sucede en cada momento.
  • Y por último, la función motivacional, podemos motivar la aparición de diferentes conductas, pero no solo eso, dirigirlas, hacer que se ejecuten con cierta intensidad y así permitir que se cumplan vuestros objetivos.

Por cierto, las emociones podemos ser positivas, negativas, neutras, primarias y secundarias.

¿Qué es una emoción es

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.