¿Te gustaría conocer cuáles son los síntomas y el tratamiento psicológico para la hipocondría? ¿Cómo puedes evaluar la hipocondría? y ¿Qué estrategias de intervención puedes llevar a cabo y poner en práctica distintas técnicas?. Estás preparada/o, pues vayamos a ello.

Antes de llevar a cabo el tratamiento psicológico para la hipocondría, es necesario que conozcas si la persona que tienes delante padece solo los síntomas de la hipocondría  o también tiene otros cuadros clínicos (trastornos psicológicos) con los que muestra cierta comorbilidad.

¿En qué se diferencian los principales síntomas de la hipocondría de otros trastornos psicológicos?

  • Trastorno de pánico:

El trastorno de pánico requiere de la aparición de ataques de pánico y las preocupaciones estarán relacionadas con la aparición de estos (síntomas que le generan cierta activación (palpitaciones, dolor precordial, sensación de asfixia, mareo o vértigo).

Sin embargo, en los hipocondríacos/as las preocupaciones están relacionadas con el temor de padecer o tener una enfermedad (sintomatología física de no activación como por ejemplo bultos, rojeces, etc).

  • Fobia específica:

Un tipo particular de fobia específica es la fobia a la enfermedad o nosofobia, en la cual las personas presentan un gran temor a contraer una enfermedad. En estos casos existe una expectativa ansiosa centrada en el futuro y en la posibilidad de que finalmente ocurra aquello temido.

Sin embargo, en el caso de los/as hipocondríacos, el temor normalmente está centrado en el presente y están convencidos/as de que ya se encuentran enfermos/as.

  • Trastorno de ansiedad generalizada:

En las personas que padecen este trastorno psicológico (ansiedad generalizada) se preocupan por múltiples sucesos o posibles problemas y sólo alguno de ellos pueden estar relacionados con la salud.  Además, sus preocupaciones se encuentran focalizadas en personas significativas para ellas.

En el caso de los/as hipocondríacos/as el foco principal que engloba sus preocupaciones son el temor a tener una enfermedad y siempre van dirigidas a ellos/as mismos/as.

  • Trastorno obsesivo-compulsivo:

Para ser diagnosticada/o de trastornos obsesivo-compulsivo, las obsesiones o compulsiones no se restringen exclusivamente a preocupaciones por el temor de tener una enfermedad, sino que engloban otros tipos de temáticas como por ejemplo, la contaminación.

Sin embargo, las personas diagnosticadas de hipocondría pueden padecer pensamientos intrusivos relacionadas exclusivamente con el temor de tener una enfermedad y presentar comportamientos compulsivos asociados a una demanda repetida de exploraciones y comprobaciones.

A diferencia de los/as obsesivos/as compulsivos/as, el/la hipocondríaco/ca no realiza un esfuerzo por eliminar sus preocupaciones o temores de tener una enfermedad, si no todo lo contrarío trata, de confirmarlos o evitarlos todo ello para neutralizarlas.

  • Trastorno por somatización.

En el trastorno por somatización, la persona sufre ciertos síntomas somáticos que ocasionan malestar físico, que tras realizar múltiples pruebas médicas, no se encuentra ningún resultado o explicación que permitan justificar una causa orgánica. Lo que le lleva a consultar por sus molestias y no por el miedo de padecer o la convicción de tener una enfermedad, como sucede en la hipocondría.

Posibles causas de la hipocondría

Una persona puede llegar a ser hipocondríaca porque a lo largo de su vida tienen lugar distintas circunstancias como, por ejemplo, experiencias tanto en la infancia como en la adolescencia de enfermedades y muertes en la familia, la convivencia con familiares excesivamente ansiosos por la salud, haber padecido algún problema de salud o limitaciones funcionales, haber vivido de cerca errores médicos con consecuencias fatales, lo que les llevará a generar determinadas creencias disfuncionales y a modelar su percepción sobre sus experiencias somáticas, aunque todo dependerá de la persona.

Es decir, siempre estarán en alerta ante cualquier síntoma físico (sensaciones corporales) y junto a su estado de activación emocional serán interpretados como nuevos indicios de enfermedad grave.

Una vez que se inicia este estado de ansiedad y temor por la salud, jugará un papel importante en su mantenimiento.

Por otra parte, los diferentes comportamientos que llevará a cabo, impulsadas por su preocupación ( exploraciones de su propio cuerpo, comprobaciones de su estado de salud y neutralizaciones de ansiedad) le mantendrá centrado/a continuamente en el cuerpo.

A su vez, esta hipervigilancia de su propio cuerpo dará lugar a una amplificación de las sensaciones corporales, lo que provocará un mayor número de creencias disfuncionales sobre su funcionamiento corporal y temores de nuevos peligros para su salud.

Además, en muchos casos  por su rol de enfermo/a distintos comportamientos o síntomas, se mantendrán por las recompensas secundarias.

No podemos olvidar del contexto más próximo de la persona ya que los síntomas tendrá una funcionalidad determinante y de los incidentes crítico recientes (fallecimiento de un familiar o padecimiento de una enfermedad grave) que promoverán que los síntomas y comportamientos se cronifiquen.

Evaluación de la hipocondría

Objetivos de la Evaluación de la hipocondría

  • Descartar si la persona padece alguna enfermedad como por ejemplo, endocrinos, esclerosis múltiple, miastenia grave, lupus, cáncer, anemia, tumores, enfermedad coronaria atípica, síndromes virales crónicos, etc…).
  • Explorar las creencias y la actitud que tiene la persona acerca de las/os psicólogas/os y el tratamiento psicológico para la hipocondría.
  • Describir “de forma detallada” cuál es el problema que presenta.
  • Identificar los síntomas fisiológicos (sensaciones corporales).
  • Identificar la creencias disfuncionales que se encuentran relacionadas directamente con la sintomatología física, la ansiedad por la salud (focalización de la atención en el cuerpo), y enfermedad.
  • Identificar el estado emocional ante la percepción sensaciones corporales y otras situaciones de su día a día.
  • Identificar los comportamientos que desencadenan las preocupaciones por la salud las que participan en su mantenimiento, y las consecuencias derivadas de éstas.
  • Evaluar el papel que desempeña el contexto más significativo que rodea a la persona en el aumento o disminución de sus síntomas somáti­cos, en la percepción de éstos, en el significado que les otorgue y recompensas secundaria.
  • Conocer las reacciones de otras personas significativas antes sus comportamientos.
  • Explorar el grado en que el problema perturba la vida a nivel de pareja, social, familiar, laboral, ocio, etc.
  • Explorar la historia personal y familiar en la infancia y adolescencias de hechos relevantes relacionados con la enfermedad o con preocupación hacia ellas.
  • Evaluar el origen del problema y si ha sufrido algún incidente crítico recientemente.
  • Conocer la historia de tratamientos anteriores (consultas y revisiones médicas realizadas, los resultados obtenidos y la atribución de la mejoría o el empeoramiento).

¡Recuerda! Estos objetivos son orientativos y variarán en función de la persona.

Entrevista de la Evaluación de la hipocondría:

  • ¿Crees que seguir un tratamiento psicológico puede ayudarte?
  • ¿Has consultado tu problema con algún médico/a?, ¿con cuántos/as?, ¿qué pruebas clínicas te han hecho?, ¿cuáles fueron los resultados?
  • ¿Recientemente has experimentado alguna situación vital estresante?
  • ¿Me puede resumir en pocas palabras cuál es su problema?
  • ¿Por qué has decidido acudir al psicóloga/o?
  • ¿Cuándo comenzaste a preocuparte por tu salud del modo en que lo hace ahora?, ¿en qué circunstancias?
  • ¿Las preocupaciones que me indicas por tu salud han ido aumentando progresivamente?
  • ¿Qué pensamientos pasaron por su mente? Solicitar a la persona que trate de imaginar y revivir un momento de preocupación y que describa lo que estaba pensando, sintiendo, haciendo, etc.
  • ¿Con qué frecuencia sueles explorar tu cuerpo para detectar algún tipo de síntoma?
  • ¿Cuándo detectas alguna sensación corporal que, previamente no habías detectado, que sueles hacer (buscas información internet, acudir al médico/a)?
  • ¿Sueles acudir con frecuencia al médico/a?
  • ¿Cómo se comportan los miembros de tu familiar en relación a tu problema? ¿te suelen ayudar?
  • ¿En algún momento has evitado a acudir al medico/a, evento social o actividad?
  • ¿Cómo te sientes a lo largo del día?
  • ¿Sueles estar atenta/o la mayor parte del tiempo en tu cuerpo?
  • ¿En qué momentos del día o situaciones es más probable que aparezca las preocupaciones por su salud y hace que se intensifique?
  • ¿Hay algo que le ayude a controlar su problema?
  • ¿En qué medida afecta la preocupación por su salud a sus relaciones sociales habituales?
  • ¿Su problema influye en su desempeño en el trabajo, relaciones sociales, pareja?
  • ¿La preocupación por su salud dificultan las actividades que realiza en su tiempo libre?
  • ¿Ha habido alguna temporada previa a la actual en la que se haya preocupado mucho por su salud?
  • ¿Qué enfermedades importantes ha padecido?
  • ¿Hay o ha habido algún caso de enfermedad grave en su familia?
  • ¿Tienes problemas para dormir?
  • ¿Sueles llevar a cabo dietas muy estrictas?
  • ¿A lo largo de tu infancia y/o has experimentado algún error médico o problema físico?

Test para Evaluar la Hipocondría

  • MMPI -2 Hathaway (2000). Preocupación anormal por las funciones corporales.
  • Índice Whiteley (Pilowsky,1967) (Traduc. Avia, 1993).
  • Cuestionario de Conductas ante la Enfermedad–IBQ- (Pilowskyy Spence, 1983). (Traduc. Ballester y Botella, 1993).
  • Escala de Actitud hacia la Enfermedad –IAS- (Kellner, 1986) (Traduc. Avia, 1993).
  • Escalade Amplificación Somatosensorial-SSAS-(Barskyet al, 1990)(Traduc. Martínez-Narváez y Botella, 1996).
  • Cuestionario de Creencias Disfuncionales sobre la Salud (Aviaetal).

Tratamiento Farmacológico de la hipocondría

El objetivo de los psicofármacos en el tratamiento psicológico para la hipocondría será reducir los síntomas comorbidos y trastornos concurrentes, como por ejemplo, la depresión, ideas delirantes, prevenir complicaciones y , en algunas circunstancias, reducir lla sintomatología ansiosa de la hipocondría.

Los fármacos que se suelen utilizar son:

  • Antidepresivos: inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, fluoxetina, paroxetina, citalopram, escitalopram, fluvoxamina, sertralina), un inhibidor de la receptación de noradrenalina y serotonina (IRNS, venlafaxina) y dos tricíclicos (clomipramina), las dosis son las usuales para un trastorno depresivo o de ansiedad.
  • Beta bloqueantes (Propranolol): los síntomas de hiperactividad autonómica asociada a la significativa ansiedad que presentan.
  • Antipsicóticos (Risperidona y olanzapina): los antipsicóticos han demostrado ser eficaces para reducir las preocupaciones hipocondríacas que imitan obsesiones o delirios.

¿En qué consiste el Tratamiento psicológico para la hipocondría?

Una vez que se detecta que una persona es hipocondríaca/o y decide acceder al tratamiento psicológico, se definirá conjuntamente la terapia.

Posibles estrategias de intervención

1- Antes de comenzar el tratamiento para la hipocondría, tendrás que informar al paciente de la duración de las sesiones y su finalización con puntualidad, con la finalidad de que no pretenda controlar, con la gravedad de su sintomatología, el tiempo que le puedas dedicar.

2- No podrás permitir que las visitas de las sesiones sean contingentes con la quejas somáticas, es decir, tendrá que acudir a la sesiones cuando se fijen previamente pero también deberá informarte cuando se encuentre bien, de esa manera no solo asociará el tratamiento como medio para neutralizar su ansiedad.

3- Minimizar las ganancias secundarias. Ayudarás a la familia y aquellas personas más significativas para que no reestructuren su funcionamiento en torno a su sintomatología sino a que, progresivamente, vayan motivando e incitando a hacer la tareas correspondientes que le/la indiques, con independencia de cómo se encuentre.

4Tendrás que estar en alerta ante la aparición de cualquier enfermedad física, que pudiera surgir a lo de la intervención psicológica.

5- Establecerás una buena relación terapéutica, para que la persona no desista y deje el tratamiento.

6- Harás ver a la persona lo que le sucede. Con la información recabada en la evaluación, le explicarás que los datos obtenidos no concuerdan con aquello que piensa que le sucede, y seguidamente, frente al planteamiento inicial que mantiene le introducirás el modelo explicativo del por qué de su problema.

7-  Analizarás conjuntamente con el paciente las ventajas y desventajas de ambos modelos explicativos (el que tú le has propuesto y el que él/ella piensa).

8-  Le ofrecerás la posibilidad de abordar su problema de acuerdo al modelo explicativo que le has propuesto. A su vez, le explicarás que la aceptación de la nueva propuesta no conllevará ninguna consecuencia negativa y resolverá su problema y, en caso contrarío le habrá servido como certeza de haber considerado todas las posibilidades para solucionar su problema y  podrás retomar la hipótesis inicial de enfermedad.

9- En algunas ocasiones, el paciente se muestra reticente a iniciar el tratamiento psicológico para la hipocondría a no ser que se someta a un “último” reconocimiento médico, ante el cual aceptaréis pero lo utilizaréis para confrontar, posteriormente, y reflejar que este tipo de comportamientos mantiene su problema psicológico.

10- Una vez que has conseguido la suficiente implicación del paciente para tratar de solucionar su problema de acuerdo con el enfoque propuesto, le explicarás en términos generales, que el tratamiento consistirá:

  • Cortar el círculo vicioso que contribuye a mantener sus preocupaciones por la salud.
  • Aprender a focalizar su atención en sensaciones agradables.
  • Modificar la forma en que interpreta y percibe sus sensaciones y síntomas corporales y, por ende, la forma en que los afronta.
  • Reducir la influencia del contexto más significativo sobre sus síntomas.
  • Señalar al paciente el papel de la hipervigilancia que tiene sobre la percepción de las sensaciones corporales.
  • Modificar la influencia de las emociones negativas sobre la percepción sensaciones corporales.
  • Mejorar su estado de ánimo y modificar su estilo de vida, que contribuía a exacerbar su malestar.
  • Entre otros.

Lecturas Obligatorias:

Caso clínico: hipocondría

Fernández, C y Fernández, R (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la hipocondría

Lacunza, C, Diaz, F, Ardanaz, A (2016). Tratamiento cognitivo conductual en un caso de trastorno hipocondriaco severo

Fernández, C y Fernández, R (1998). Actitudes hipocondríacas, síntomas somáticos y afecto negativo

Pastor, C (2013). Tratamiento psicológico de la hipocondría y la ansiedad generalizada

Vicente E. Caballo (2002)Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos

Aquí pongo punto y final a esta guía clínica sobre el tratamiento psicológico para la hipocondría.

Espero que te haya servido de ayuda.

Si me he dejado algo o tienes alguna duda… no dudes en escribirme.

Gracias por haber llegado hasta el final y te animo a seguir leyendo otros artículos relacionado con la práctica clínica del duelo patológico o si no otras secciones de este blog de psicología.

¡Nos vemos pronto!

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.