Hace unos meses, acudió a consulta un hombre de 36 años, con residencia en Madrid (España), tras ponerse en contacto su madre con el gabinete.

El motivo de la consulta fue, que quería solicitar una terapia individual para su hijo, lo más urgente posible, porque no le encuentra bien.

Que habían intentado convencerle varias veces y esta vez, por fin, se había decidido a dar el paso.

Tras su insistencia y preocupación, se le citó ese mismo día a las 19:00.

Una vez en sesión, le expliqué a Alejandro (paciente) en qué consistía una intervención psicológica.

Los minutos fueron pasando y hasta el momento, todo transcurría con normalidad.

Sin embargo, sus respuestas, tenían connotaciones derrotistas, desesperanzadas con cierta culpa:

“Desde que me dejó mi ex pareja, no puedo más, todo me sale mal”

“Nunca seré feliz”

“Soy una carga para mi familia”

“No puedo soportarlo más”

Si a todo ello, le juntamos su mirada ausente, voz apagada, hombros caídos

A pesar de que siempre hay que estar atento, sea cual sea el problema, se me activaron todas las alarmas.

Rápidamente, procedí a identificar los factores de riesgo, de protección, y a evaluar el riesgo actual de suicidio.

Las preguntas fueron concisas:

Psicólogo: ¿Has pensado alguna vez en suicidarte?

La respuesta de Alejando fue muy directa. “Si

Al responder de forma tan contundente, pasé a valorar la intensidad y frecuencia de dichos pensamientos.

Psicólogo: ¿Piensas todos los días en suicidarte?

AlejandroÚltimamente sí…no sabría decirte cuantas veces

Psicólogo: de una escala de 0 a 10, siendo 0 ninguna intensidad y 10 extremadamente intensos, ¿en qué número se sitúan dichos pensamientos?

Alejandro: “Cuando los he tenido, yo diría que entre un 6 o 7

Psicólogo: Me podrías decir ¿cómo has pensado hacerlo?

Alejandro: “Por supuesto, tomándome pastillas

En ese momento, para poder orientar la intervención, decidí preguntarle a Alejandro el motivo de dicha decisión.

Psicólogo: ¿Por qué has pensado en suicidarte?

Alejandro: “Porque soy un fracaso”, “Porque no puedo más con esté sufrimiento”, “Porque mi vida sin ella no tiene sentido”, “Porque estoy cansado de luchar”,“Porque no disfruto con nada y para estar así…”

Al escuchar dichas afirmaciones, me puse a trabajar con Alejandro, las ventajas e inconvenientes de suicidarse.

Nada más terminar dicha técnica, nos pusimos a buscar otras alternativas a la de suicidarse (técnica de solución de problemas). Con el objetivo de que pudiera conocer y fuera consciente, de que se puede actuar de otra forma totalmente diferente.

Además, hice un contrato terapéutico, especificando con detalle, cuando tuviera los pensamientos suicidas con una intensidad y frecuencia alta, rápidamente tendría que ponerse en contacto con el psicólogo o algún miembro de su familia o llamar al número de emergencias (112).

En el caso de tener pensamientos suicidas con intensidad baja, acto seguido tendría que realizar cualquier tipo actividad incompatible con dichos pensamientos o tareas de distracción.

Una vez pautado y consensuado dicho compromiso, se puso fin a la primera sesión.

Por miedo, vergüenza o reparo, no podemos dejar de evaluar ciertas áreas como la ideación suicida ya que si el deseo de suicido no se explora, no podremos prevenir a tiempo que dicho acto suceda.

Protocolo para la Detección y Manejo Inicial de la Ideación Suicida. pdf

¿Qué es la ideación suicida?

La ideación suicida se define como la “aparición de pensamientos cuyo contenido está relacionado con terminar con la propia existencia”.

Las personas suicidas mantienen un punto de vista pesimista sobre uno mismo, el entorno que les rodea y su futuro. Además de un estilo atribucional que establece una causa interna, estable y global sobre cualquier situación negativa.

Este estilo cognitivo, asociado a un proceso emocional y comportamental disfuncional, les reduce la percepción de búsqueda de diferentes alternativas para solucionar la situación y le lleva a un estado de desesperanza, culpabilidad, aumentado las probabilidades de llevar a cabo el suicidio.

En muchas ocasiones, es necesario para la aparición de pensamientos suicidas, padecer una sintomatología o trastorno psicológico o vivir sucesos estresantes generadores de emociones de frustración, rechazo, deseos de escapar de la situación o acabar con el sufrimiento, la falta de apoyo social, sentimientos de indefensión, etc.

Hay que tener en cuenta que, cuanto mayor sea el número de síntomas en una misma persona, mayor será la probabilidad de que la persona presente ideación o conducta suicida. No obstante, que no estén presentes no significa que una persona no pueda llevar a cabo un intento de suicidio.

Marta de la Torre Martí (2013) Protocolo para la detección y manejo inicial de la ideación suicida. Universidad Autónoma de Madrid (UAM)

 Aaron T. Beck (2010) Terapia Cognitiva de la Depresión

Señales de Alerta antes de un intento de suicidio

  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o cualquier área (familia, trabajo, ocio,etc).

 “No valgo para nada”, “Esta vida es un asco”, “Mi vida no tiene sentido“, “Estaríais mejor sin mi”.

  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre su futuro.

“Lo mío no tiene solución”, “Las cosas no van a mejorar nunca”.

  • Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte.

“Me gustaría desaparecer”, “Quiero descansar”, “No deseo seguir viviendo”.

  • Aumento significativo de la irascibilidad, irritabilidad, aumento de agresividad, problemas para dormir.
  • Periodo de calma y tranquilidad repentina cuando previamente ha presentado gran agitación y activación.
  • Regalar objetos muy personales, preciados y queridos.
  • Despedidas inusuales.
  • Cerrar cuentas de Facebook, Twitter, etc…
  • Resolver asuntos pendientes.
  • Entre otras…

Guía para la prevención de la conducta suicida. Comunidad de Madrid

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.