Me voy a volver loca.

Cada día que pasa, se me hace más difícil controlar este estado continuo de preocupación.

La mayor parte del tiempo ya sea cocinando, en el coche, leyendo, en el cine,  en el trabajo, durmiendo, tomando algo con mis amigos/as… da igual dónde, con quién o qué esté haciendo, siempre estoy especialmente nerviosa y preocupada.

Ante cualquier situación, sea cual sea, me anticipo y siempre me pongo en lo peor, aun sabiendo que aquello que me estoy imaginando tiene muy pocas probabilidades de suceder.

Las preocupaciones no son lo peor de todo, las náuseas, y el estar en continua tensión me generan unos dolores de cabeza insoportables. Me encuentro cansada, irritada, y a veces con problemas estomacales. Duermo muy pocas horas porque me cuesta quedarme dormida y me despierto varias veces por la noche.

Ahora más que nunca no me veo con confianza para resolver mis problemas.

A pesar de que mi vida no corre peligro, me preocupa poder padecer una enfermedad como por ejemplo un cáncer o alzhéimer.

También me preocupa perder el trabajo, no tener dinero para poder pagar la hipoteca y como consecuencia, nos podamos ver en la calle. Mis hijos no se pueden ver en esa situación.

Cuando mis hijos ponen un pie fuera de casa, no paro de pensar que van a tener un accidente de tráfico, los van a secuestrar y no los voy a volver a ver.

Tengo miedo de que tenga lugar la tercera guerra mundial por culpa del presidente Donald Trump.

Si hemos quedado con alguien o nos vamos de vacaciones, siempre pienso que va a salir algo mal y no vamos a disfrutar de ello.

Esta situación, está afectando a mi relación de pareja ya que evito ciertas situaciones de las cuales, una de ellas es mantener relaciones sexuales porque no soy capaz de poder disfrutar al 100%.

Un horror pero si no me preocupo, me siento mal.

Síntomas más Característicos de la Ansiedad Generalizada

Preocupación excesiva y generalizada sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades.

Baja tolerancia a lo incertidumbre.

Respuestas exageradas a pequeñas sorpresas o sobre saltos.

Dificultad para controlar el estado de constante preocupación.

Síntomas físicos:

  1. Inquietud o impaciencia
  2. Fatigabilidad fácil
  3. Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
  4. Irritabilidad
  5. Tensión muscular
  6. Alteraciones del sueño ( dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación al despertarse de sueño no reparador
  7. Sudoración
  8. Sequedad de la boca
  9. Dificultad para respirar
  10. Sensación de ahogo
  11. Dolor o malestar en el pecho
  12. Náuseas o malestar abdominal
  13. Sofocos de calor o escalofríos
  14. Aturdimiento o sensaciones de hormigueo
  15. Sensación de mareo, inestabilidad, desvanecimiento
  16. Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar

Síntomas relacionados con el estado mental:

Sensación de que los objetos son irreales (desrealización) o de que uno mismo está distante (despersonalización).

Miedo a perder el control, a volverse loco o a perder la conciencia.

Miedo a morir.

Inquietud o incapacidad para relajarse.

Sentimiento de estar “al límite” o bajo presión o de tensión mental.

(Tomado de Belloch, A., B y Ramos, F.(1995). “Manual de psicopatología” Volumen I. Madrid: McGraw- Hill)

Consecuencias de la Preocupación

La preocupación puede tener varios efectos o consecuencias (Borkovec):

Prevención o reducción del procesamiento emocional de la información amenazante.

La preocupación disminuye la ansiedad a corto plazo.

Las preocupaciones implican 2 modos de afrontamiento (Dugas y Ladouceur):

  • Vigilancia: reduce la incertidumbre pero aumenta la activación emocional.
  • Evitación: reduce la activación emocional pero aumenta la incertidumbre.

Creencias de que las preocupaciones son útiles:

5 tipos de creencias:

  • Evitación supersticiosa de lo que se teme. “Preocuparme hace menos probable que el evento temido ocurra”.
  • Evitación real de lo que se teme. (Método de resolución de problemas).

Ambas creencias en la Ansiedad Generalizada se centran en el control extremo.

  • Evitación de temas emocionales más profundos. “Preocuparme por la mayoría de las cosas que me preocupo me sirven para no pensar en otras cosas más perturbadoras emocionalmente”.
  • Preparación para el afrontamiento “Preocuparme por un evento negativo me ayuda para prepararme para su afrontamiento”.
  • Recurso motivacional: “Preocuparme me motiva para llevar a cabo lo que tengo que hacer”.

Estas últimas creencias en la Ansiedad Generalizada se centran en el control de las propias emociones y conductas.

Conductas de preocupación:

  • Hace referencia al hacer (evitación activa) o no hacer (evitación pasiva) ciertas actividades con el fin de reducir o prevenir la ansiedad.
  • Ansiedad, deterioro de la ejecución de tareas, problemas de concentración, perturbaciones del sueño, tensión muscular, posposición o dilación de decisiones (debido al miedo a cometer un error y por la búsqueda de mayor seguridad).

3 tipos de preocupaciones en el Trastorno de Ansiedad Generalizada (Dugas y Ladouceur):

  • Problemas inmediatos anclados en la realidad y modificables (conflictos interpersonales, puntualidad, forma de vestirse)
  • Problemas inmediatos anclados en la realidad e inmodificables (enfermedad crónica de un ser querido, economía del país, pobreza del mundo).
  • Acontecimientos muy improbables no basados en la realidad e inmodificables (posibilidad de arruinarse o de caer enfermo).

Cada tipo de preocupación requeire una intervención diferente.

La preocupación se vincula a un proceso adaptativo pero en el Trastorno Ansiedad Generalizada no es adaptativo. 

(Tomado de Belloch, A., B y Ramos, F.(1995). “Manual de psicopatología” Volumen I. Madrid: McGraw- Hill)

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.