No lo vi venir, como es algo normal y todo el mundo lo hace, no te das cuenta.

Si echo la mirada atrás, mi relación con el alcohol comenzó cuando era un niño.

No me gustaría echar las culpas a nadie porque yo fui el único responsable de mis actos… pero si desde niño normalizas algo que no debería ser normal, al final te puedes ver expuesto a una enfermedad o trastorno de estas características.

¿Por qué digo esto?

Por un lado, nos envían mensajes de que el alcohol es una de las peores drogas que existen, “si bebes no conduzcas”, pero por el otro nos empujan a él (de forma subliminal) a nivel social o cultural.

Da igual el evento social que sea, allí está presente, incluso hay equipos de baloncesto o selecciones (como la española) que se encuentran patrocinadas por bebidas alcohólicas, y ante esto no podemos hacer nada.

Dicho esto, voy a proseguir con mi historia.

A los 15 años como es tradición en la vida de muchos adolescentes, tuve mi primer contacto con el alcohol en un botellón.

Tradición que mantuve, fin de semana tras fin de semana durante años, en los cuales hubo experiencias inolvidables pero otras no tanto. Había momentos donde no me controlaba, me ponía agresivo, impulsivo, terminaba haciendo o diciendo lo que no quería decir.

La curiosidad, el disfrute de nuevas sensaciones (sentirme invencible y capaz de todo), me llevaron a cambiar mi relación con el alcohol, ya no podía salir de fiesta o quedar con los/as amigos/as sin él.

A pesar de ello, aunque la dosis eran elevadas (atracones o binge driking), el consumo era más bien esporádico, pero mi obsesión no cesaba y no era capaz de reducir o controlar el consumo de alcohol.

Mi verdadero problema comenzó hace 3 años; me divorcié, perdí el trabajo, y en vez de afrontar la situación, me escondí como un cobarde haciendo lo peor que podía hacer.

Bebía cuando estaba solo, ya fuera por la mañana, por las tardes o por las noches.

Siempre había un buen momento y una justificación para tomarme una o varias cervezas, unos vino o unos copazos que solían ser de Gin Tonic .

Gracias al alcohol mi estado de ánimo cambiaba, me desinhibía y me olvidaba de mis problemas.

Distorsionaba la realidad, hacía caso omiso de las personas que se preocupaban por mí, negaba en todo momento tener un problema, y repetía una y otra vez “Yo controlo”.

Llegó un punto que ya no bebía para olvidarme de los problemas o para afrontar las situaciones difíciles sino para evitar el malestar del síndrome de abstinencia: temblor de las manos, nauseas, calambres de las piernas, ansiedad, irritabilidad…

Ahora lo peor que llevo, después de haber pasado lo más difícil, es que las personas me miren raro por pedirme un botella de agua u otro tipo de bebida que no tenga alcohol.

Trastornos físico asociados al Alcoholismo

  • Patología del aparato digestivo:

Alteraciones hepáticas.

Trastornos del tracto intestinal.

  • Patología cardiovascular:

Miocardiopatía Alcohólica.

Hipertensión.

  • Trastornos de la sangre:

Anemia Alcohólica.

Leucopenia alcohólica.

  • Trastornos de la nutrición:

Malnutrición.

  • Trastornos musculares:

Miopatía.

Patología del sistema nervioso.

Polineuritis Alcohólica.

Fernández, J y Lorea, I (2010). Tratamiento psicológico en un caso de alcoholismo.

Trastornos psicológicos o problemas psicosociales asociados al alcoholismo

  • Trastornos del estado del ánimo:

Depresión.

  • Disfunciones sexuales:

Déficit de la excitación sexual.

Episodios de disfunción eréctil.

  • Trastorno de Ansiedad:

Ansiedad Crónica.

Fobia social.

Ansiedad de adaptación.

  • Déficit de habilidades sociales.
  • Falta de control de impulsos.
  • Celos patológicos.
  • Amnesias:

Amnesias en bloque.

Amnesia lagunar.

Fernández, J y Lorea, I (2010). Tratamiento psicológico en un caso de alcoholismo.

 

Tipos de Alcoholismo

  • Alcoholismo primario: persona que presenta una etiopatogenia preferentemente ambiental, con un desarrollo tardío, y lento de su dependencia y con un consumo progresivo.
  • Alcoholismo secundario: la persona tendría una psicopatología de base que le predispondría al alcoholismo. Suelen tener una historia familiar previa de alcoholismo. Inicia precozmente el abuso y consumo de alcohol y desarrolla pronto su dependencia.

Fases del tratamiento del Alcoholismo

  • Motivación: diseñar estrategias motivacionales para el cambio.
  • Desintoxicación: eliminar la dependencia física.
  • Deshabituación: eliminar la dependencia psicológica y crear nuevos hábitos que sustituyan la adicción.
  • Prevenir la recaídas y crear un nuevo estilo de vida.
BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.