Desde hace tiempo, el sexo tiene cada vez más espacio en mi vida. Como mínimo, pierdo 5 horas al día en la búsqueda compulsiva de placer sexual.

Mes a mes para saciarme, necesito más y más… el riesgo siempre está ahí; las enfermedades de transmisión sexual, que en algún momento me sorprendan en el trabajo, que me reconozcan en algún sitio o red social…

Me cuesta controlar mis impulsos, la seducción se ha convertido en mi primer objetivo.

Utilizo un gran número de aplicaciones como por ejemplo Tinder, Happn, Badoo, Meetic, entre otras, ya que si en una no hay alguien disponible lo habrá en la otra.

Al principio lo hacía de forma íntima en mi cuarto empleando para ello pornografía, pero ahora he pasado a hacerlo en chats como por ejemplo Chatroulette. Me encanta que se queden mirando.

Me puedo pasar horas buscando a personas desconocidas para hacer realidad mis fantasías sexuales ya sea a través de la pantalla o en persona.

Reconozco que me masturbo 2 ó 3 veces al día y mantengo encuentros sexuales con desconocidos 2 ó 3 veces a la semana.

Todos los días tengo que satisfacer mi deseos sexuales. Lo que comenzó siendo un placer se ha convertido en una necesidad para aliviar el malestar y la frustración. Es como una vía de escape para afrontar mis problemas personales y laborales.

Sí no sacio mis impulsos sexuales, mi estado de ánimo cambia, estoy más susceptible e incluso agresiva.

Nada más llegar al orgasmo ya me estoy arrepintiendo.

No puedo estar con esta ambivalencia, si lo hago porque lo hago y sino lo hago porque no lo hago…

No sé con cuantas personas habré podido estar, pero ni he sentido ni siento nada por ellas/os, las/os utilizo para satisfacer mis necesidades sin pensar en la consecuencias que pueden ocasionar en mí misma o en la otra persona.

Cada vez se me hace más difícil controlar dicha situación.

¿Qué es la adicción al sexo?

La adicción al sexo puede adoptar múltiples formas:

  • Masturbación Compulsiva (2 o más veces al día).
  • Encuentros sexuales con personas conocidas o desconocidas (3 o más veces a la semana).
  • Uso habitual de pornografía, chats, aplicaciones (Chatroulette, Happn, Tinder, Badoo, entre otras).

La adicción al sexo se caracteriza por:

  • La necesidad diaria de satisfacer las fantasías o deseos sexuales.
  • El aumento de dichos comportamientos con el transcurso del tiempo y su dificultad para controlarlos.
  • La perdida de varias horas al dia en la búsque­da compulsiva de placer y complacer los deseos sexuales.
  • El empleo del sexo en sus múltiples formas como una estrategia de afrontamiento.
  • Utilizar el sexo para reducir el malestar emocional y afrontar los problemas laborales, familiares, de pareja e individuales.
  • El orgasmo genera insatisfacción.
  • Baja autoestima.
  • Pérdida de la pareja.
  • Riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.
  • Intentos de suicidio.
  • Perdida del interés por amigos/as, familia, trabajo, actividades sociales, etc.
  • Actos sexuales anónimos, múltiples y breves.
  • El uso de aplicaciones, chats y pornografía. Debido a su facilidad para acceder a ellas, conservar el anonimato, bajo coste y buscar personas anó­nimas para desarrollar fantasías sexuales que normalmente no se realizan en la vida real.

Tomado de Echeburúa, E (2012) ¿Existe realmente la adicción al sexo?.

¿Cuándo se puede hablar de adicción al sexo?

  • La persona recurre a una multitud de conductas sexuales sin ser capaz de evitarlas, sino se llevan a cabo aparece se sufre ansiedad, dejan de sentir placer y viven su situación con vergüenza, soledad y pérdida de autoestima.
  • El complacer los deseos o fantasías sexuales se convierte en el centro de la vida de la persona adicta al sexo.
  • El sexo es la única vía para con­seguir una gratificación personal y afectiva
  • La dependencia al sexo tiene su reflejo en la aparición de un síndrome de abstinencia caracterizado por nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, temblores e insom­nio. En esta misma línea las persona adicta al sexo, necesita una mayor excitación o un número de actos sexuales para poder experimentar el placer inicial (tolerancia) (Echeburúa, 1999).
  • En resumen, la vida sexual se vive en secreto y con culpa. Las mentiras y excusas surgen sin ningún tipo de control en el día a día, por la necesidad, dependencia y preocupación de satisfacer los impulsos, fantasías o deseos sexuales. Se utiliza a las personas como propios objetos a su orden y semejanza.

Tomado de Echeburúa, E (2012) ¿Existe realmente la adicción al sexo?.

BORJA CUELLAR

BORJA CUELLAR

Psicológo Sanitario

Desde que cursé el Máster Oficial de Psicología Clínica y de la Salud, he ido compaginando la intervención psicológica con el diseño y desarrollo de proyectos sociales. Mientras tanto he ido complementando mi formación con distintos cursos del Colegio Oficial de psicólogos y otras instituciones.

Decidí crear el “Blog Qué Piensa un Psicólogo ” para ayudar, dar a conocer de una forma creativa y diferente los entresijos de la ciencia que estudia el comportamiento humano (psicología), y como medio de aprendizaje continuo personal y profesional.